
El pogo es una práctica tradicional de los conciertos de rock y heavy metal. Si bien se puede vivenciar en las presentaciones en vivo de cualquier banda de estos géneros, cada comunidad tiene su propia particularidad. Así como Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota bautizaron el suyo como “el más grande del mundo”, los fanáticos de los diferentes grupos también marcan la diferencia.
Así sucedió días atrás, cuando System of a Down se presentó en Francia durante su gira europea y el público hizo vibrar el estadio. Precisamente, la banda brindó dos megaconciertos en el Stade de France de París y se volvió noticia por la gran energía de los asistentes, quienes formaron pogos a lo largo y ancho del recinto. Desde la cuenta oficial de Instagram del estadio publicaron: “Sus 160.000 espectadores hicieron temblar los muros del estadio durante dos noches absolutamente brutales. Gracias a todos“.
Algo similar había ocurrido en 2025, cuando la banda se presentó en el Autódromo de Interlagos de São Paulo y el impacto llegó incluso a las personas que no se encontraban en el lugar. En lo que respecta a la presentación de París, el público se mantuvo enérgico durante todo el concierto, en parte gracias a las intervenciones del cantante, Serj Tankian, quien buscaba agitar a los presentes con consignas de movimiento. Además, en momentos clave del show como durante el hit “Chop Suey!”, la multitud se vio particularmente enardecida.
Qué pasa en nuestro cuerpo cuando hacemos pogo
Un estudio de 2013 publicado por Cornell University revela qué ocurre a nivel físico con los saltos, golpes y empujones que los fans generan entre sí cuando están en pleno concierto. Como introducción, el estudio adelanta: “Encontramos que estas reuniones sociales extremas generan comportamientos extremos similares: un estado desordenado, similar a un gas, llamado pogo, y un estado ordenado, similar a un vórtice, llamado pogo circular. Ambos fenómenos se reproducen en simulaciones de bandadas, lo que demuestra que el comportamiento colectivo humano es consistente con las predicciones de modelos simplificados”.
Desde Sound World retomaron este estudio y explicaron: “Se dice que en un mosh pit la gente deja de comportarse como individuos y actúa como un gas desordenado, chocando al azar y reaccionando únicamente a lo que ocurre alrededor, del mismo modo que lo hacen las moléculas en una caja”. Más allá de la satisfacción que puede provocar a nivel psicológico, la matemática Hannah Fry explica que uno “deja de comportarse como persona y empieza a comportarse como partícula”.
Fuente> indiehoy

