Las Malvinas son argentinas, la Argentina también

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Las Malvinas son argentinas, la Argentina también

El giro de Javier Milei sobre Malvinas deberá demostrar si es algo más que una estrategia electoral. Diez medidas concretas permitirían comprobar si el Presidente está dispuesto a abandonar las políticas de alineamiento con el Reino Unido y recuperar una agenda efectiva de soberanía.

Tardé un buen rato en convencerme de que la persona que hablaba en la cadena nacional era el presidente Milei. Estaba en el auto escuchando la radio y en un primer momento supuse que estábamos ante un impostor o se trataba de una persona que, al estilo del Dr. Jekyll y Mr. Hyde, poseía una doble personalidad. Me costaba creer que en su discurso el Presidente no denostara a periodistas ni insultara opositores. Que mencionara por primera vez en estos casi 3 años la palabra soberanía. Que reivindicara y propusiera agravar penas de leyes votadas en el período del kirchnerismo. Que criticara su propia opinión anterior respecto de la vigencia del principio de autodeterminación de los pueblos en el caso Malvinas. Que se contradijera con el Milei que, esa misma tarde, en Chile, había reivindicado la figura de Pinochet, cuyo apoyo al Reino Unido contribuyó decididamente al triunfo británico en el conflicto bélico de 1982.

No parecía ser el Milei que había gobernado desde 2023. El que, por aplicar un feroz ajuste, había dejado de cumplir con la construcción de la base naval y el polo logístico en Ushuaia; había desfinanciado la apertura de los 5 laboratorios científicos que se habían construido en los años anteriores en la Antártida; había quitado todos los recursos a los programas PROMAR y Pampa Azul, que sostienen el trabajo integrado de distintos ministerios en el Atlántico Sur; había ralentizado todos los trabajos dirigidos a recuperar las bases antárticas y, en particular, el imprescindible aeropuerto de Petrel, etc., etc., etc. No se parecía al Milei que había reivindicado la figura de Margaret Thatcher, quien no titubeó en enviar a la muerte a cientos de jóvenes argentinos y decidió hundir al buque Gral. Belgrano fuera de la zona de exclusión que ella misma había fijado.

La bandera que habían desplegado los jugadores (patrioterismo barato y berreta, según el presidente) en el partido frente a Inglaterra, a pesar de la prohibición acordada por Monteoliva, mostró consecuencias imprevisibles. En primer lugar, mostró al mundo que Argentina no deja de reclamar por la usurpación de Malvinas que cometió Reino Unido en 1833. En segundo lugar, se convirtió en el emblema de la lucha en las calles que impidió que se vote la extranjerización de las tierras en el Senado. Por último, logró que Milei, en modo campaña electoral, tildara de usurpadores a los colonialistas británicos, defendiera los recursos naturales argentinos que en el resto del país entrega sin condiciones a quienes quieran explotarlos y convocara a todas las fuerzas políticas a trabajar juntas por la causa Malvinas.

¿Qué debiera hacer Milei para convencernos de que se convirtió en el Dr. Jekyll y abandonó las políticas cipayas que hasta ahora Mr. Hyde llevaba adelante bajando las banderas que reclaman la recuperación del ejercicio de la soberanía en Malvinas? Después de casi 3 años de sumisión y alineamiento automático no será fácil. Pero tiene una oportunidad. Proponemos aquí 10 medidas que Milei podría adoptar en forma urgente para mostrar que no se trató de una actitud de oportunismo electoral (como la reciente apelación a la justicia social enunciada por Caputo) o de una cortina de humo para tapar el estrepitoso fracaso de sus políticas económicas.

1–En primer lugar debiera anular inmediatamente el comunicado conjunto que firmó su gobierno a través de la canciller Diana Mondino con su par británico David Lammy el 24 de septiembre de 2024 en Nueva York. Este comunicado reitera vergonzosamente los graves términos que fueron fijados por el texto del comunicado conocido como Foradori-Duncan que se había firmado en el gobierno de Macri. El gobierno de Milei firmó, entre otras concesiones: “…la necesidad de avanzar con medidas concretas en materia de conservación de pesquería y en favor de una mejor conectividad, en virtud de los acuerdos alcanzados en 2018, incluida la reanudación del vuelo semanal de San Pablo a las Islas, que realizaba una escala mensual en Córdoba. Estas medidas permitirán avanzar en una agenda más ambiciosa de cooperación en diferentes ámbitos”. En otras palabras, Milei se compromete a colaborar para que los británicos se roben la pesca que pertenece a 50 millones de argentinos y a brindarles la posibilidad de que comercien con otros países de América Latina, es decir, los principales intereses económicos de quienes usurpan las Islas, sin obtener nada a cambio. NINGÚN CAMBIO DE POSICIÓN DE MILEI ES CREÍBLE SI NO DENUNCIA Y DEJA SIN EFECTO INMEDIATAMENTE ESTE COMUNICADO.

2– Aprovechar la buena relación que el presidente Milei tiene con el gobierno de Israel para exigirle que la empresa Navitas retire inmediatamente sus capitales del ilegal proyecto de exploración de hidrocarburos de Sea Lion. Sin los recursos de la empresa israelí será imposible expoliar los recursos naturales que se encuentran en la Plataforma Continental Argentina.

3–Investigar todas las inversiones extranjeras en el país, especialmente las que se acogieron al RIGI, las hidrocarburíferas y las compañías pesqueras, con el objetivo de sancionar a las que operen, colaboren o tengan vinculación societaria con empresas que tengan intereses en las Islas o en la Plataforma Continental.

4–Instruir a los organismos competentes para que activen la reanudación de las causas abiertas en la justicia en 2015 y 2021, hoy paralizadas, contra las empresas que operan en las Islas Malvinas.

5–Cumplir urgentemente con la Ley 27.558, votada por unanimidad en el Congreso Nacional en 2020, y convocar al Consejo Nacional de Malvinas, organismo plural, integrado por el Poder Ejecutivo, diputados y senadores de distintos bloques, académicos y diplomáticos de reconocida trayectoria, la Provincia de Tierra del Fuego y excombatientes. Este Consejo tiene como objetivo diseñar y evaluar políticas de corto, mediano y largo plazo que propendan a la recuperación del ejercicio de la soberanía sin estar supeditadas a los calendarios electorales y a los cambios de gobierno.

6–Dejar de lado la concepción de que no hay que financiar la obra pública y poner en marcha la construcción de la base conjunta en Tierra del Fuego, las obras de recuperación del aeropuerto antártico en Petrel y la puesta en condiciones del conjunto de las bases logísticas y científicas que Argentina posee en la Antártida.

7–Cumplir con la Ley 27.167, votada por unanimidad el 29 de julio de 2015, que crea el Programa Nacional de Investigación e Innovación Productiva en Espacios Marítimos Argentinos (PROMAR). Esta ley tiene como objetivo fortalecer la presencia en el Atlántico Sur y financiar el Programa Pampa Azul, que trabaja articulando a los distintos ministerios para aportar desde la ciencia y la tecnología al conocimiento necesario para la explotación sustentable de los recursos naturales en la región.

8–Reivindicar efectivamente, cumpliendo las leyes vigentes y a través del reconocimiento material y simbólico, a los excombatientes y a los familiares de los caídos en el conflicto bélico de 1982. También es necesario avanzar junto a la Cruz Roja en el tercer proceso de identificación genética de los soldados caídos en Malvinas que aún no han sido identificados.

9–Retomar el esfuerzo diplomático de priorizar la concepción de que es necesario el apoyo particular de los países de América Latina para lograr que la causa Malvinas se vuelva a constituir en una causa común de todas las naciones del continente. Ello implica dejar de agredir a los presidentes de las naciones hermanas que apoyan la posición nacional. También impulsar en todos los organismos regionales la condena al colonialismo británico, reincorporando la denuncia (que este gobierno dejó de lado) de la ilegalidad británica en la expropiación de los recursos naturales que pertenecen a la Argentina.

10–Reformular el sentido de las votaciones de Argentina en las Naciones Unidas. Las instrucciones de Milei se vienen oponiendo a las decisiones de la gran mayoría de los países que apoyan nuestras posiciones respecto de Malvinas. Entre otras, las votaciones de la delegación argentina en contra de los derechos indígenas, la violencia contra mujeres y niñas, la prevención y la erradicación de la tortura y la trata transatlántica de esclavos, nos encontraron enfrentados a los países que nos acompañan en la causa, especialmente a los que integran el Comité de Descolonización.

Por supuesto, todas estas iniciativas que ponen a prueba las verdaderas intenciones del cambio de posición de Milei debieran ser acompañadas de una política económica y social que defienda los intereses del país y de las grandes mayorías nacionales. El último presidente que imaginó que se podía defender la soberanía en Malvinas mientras que se destruía nuestra industria, se entregaban los recursos nacionales, se producía un cientificidio y se sometía al hambre y la marginación a nuestra gente fue Leopoldo Galtieri. El resultado está a la vista. Es bueno recordar una frase que el gran periodista Osiris Troiani le dedicó luego de la dictadura militar: LAS MALVINAS SON ARGENTINAS. LA ARGENTINA, TAMBIÉN.

DF/MG

Fuente> Diario AR

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