Patti Smith tiene una voz de mucho peso en la música. La cantautora y poetisa, nacida el 30 de diciembre de 1946 en Chicago, Illinois, fue una de las figuras centrales de la escena del CBGB en Nueva York durante los años 70 y, desde ese lugar, desarrolló un criterio muy específico sobre qué artistas valían la pena y cuáles no.
Uno de los que quedó fuera de ese círculo que cuenta con su visto bueno es Elvis Costello. El cantante y compositor inglés, fue, desde finales de los 70, una de las figuras más respetadas del rock alternativo y el new wave. My Aim Is True (1977) y This Year’s Model (1978), sus primeros trabajos discográficos, lo establecieron como uno de los compositores más destacados de su generación, pero no fue suficiente para convencer a Smith.

Smith, directa: “No me gusta”
“No me gusta Elvis Costello”, afirmó Patti Smith con total naturalidad, según recuerda Far Out Magazine. “No lo odio, pero… quiero decir, como política, me interesa la solidaridad, pero como fan, soy implacable, una verdadera nazi. Si le preguntas a la fan que llevo adentro, te va a dar una visión bastante limitada”.
“Básicamente, si no hay alguien por quien yo quiera suspirar en una banda, no me importa en lo más mínimo. A menos que sea música tan abstracta y grandiosa que me arrastre. Si no, si es una banda de rock and roll, mejor que haya alguien por quien suspirar u olvidate”.
Las palabras de Smith no eran un ataque personal a su colega del otro lado del Atlántico, sino más bien una declaración de principios con la que dejó clara su visión sobre el rock and roll: un músico puede ser capaz de escribir grandes canciones, pero, si no genera atracción en el público, algo falta.
Fuente> indiehoy

